|
:: Nutrición y salud
Las grasas trans
Las grasas trans son grasa insaturadas con al menos un doble enlace en la configuración trans (1).
Figura 1. Estructura química de los diferentes ácidos grasos.

Se forman durante la hidrogenación parcial de los aceites vegetales, un proceso que convierte estos en grasas semisólidas como margarinas, para cocina comercial, y procesos de manufactura. Este proceso permite una mayor vida, y más estabilidad durante fritura profunda (1).
Los alimentos que mayormente los contienen son productos de repostería, meriendas empacadas, comidas rápidas, galletas, y margarinas. También se puede encontrar en la naturaleza en carnes, y productos derivados de vaca, oveja y otros rumiantes que se producen por la acción de la bacteria en el estómago de estos animales (1).
La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) indicó que a partir de enero del 2006 todas las etiquetas nutricionales deberán indicar su contenido en ácidos grasos trans (2) y se indica que su consumo debería mantenerse por debajo del 1% de la energía total consumida.
Varios países están tratando de combatir el alto consumo de productos que contienen cantidades importantes de trans, en el caso de Nueva York, el departamento de Salud e Higiene Mental ha pedido la eliminación de las grasas parcialmente hidrogenadas a 20000 restaurantes y a 14000 suplidoras de comida (1) tanto que Canadá esta tratando de formular una legislación para prohibir el uso de estas grasas en la producción alimentaria (1).
Efectos de los ácidos grasos trans
Cambio desfavorable en el perfil lipídico: El consumo de estos ácidos trans eleva los niveles de la lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL), reduce la lipoproteína de alta densidad (colesterol HDL) y aumenta la relación del colesterol total con el colesterol HDL, importante para pronosticar el riesgo cardiovascular (3). También se indica un aumento del nivel de triglicéridos en sangre al compararse con la ingesta de otras grasas (4), al mismo tiempo reduce el tamaño de la partícula del colesterol LDL (5).
Promueve el sistema inflamatorio: Evidencia reciente indica que las grasas trans promueven la inflamación. En mujeres con ingestas mayores de éstos se les asoció con una aumento en la actividad del sistema del factor necroso tumoral; entre los que tenían un índice de masa corporal alto, ingestas elevadas de trans se les asoció con una aumento de los niveles de proteínas interleukina-6 y reactivo C (6). En pacientes con enfermedad cardiaca estabilizada, los niveles de membrana de los ácidos grasos trans (un bio-marcador de la ingesta dietética de las grasas trans) eran independientemente asociadas con la activación de la respuesta sistémica inflamatoria y el aumento de los niveles de los receptores de las proteínas mencionadas (7).
Disfunción endotelial: Varios estudios sugieren que las grasas trans causan disfunción endotelial incluyendo un aumento en los niveles de VCAM-1, ICAM-1 y E-Selectina (8). También se da una reducción del 29% en el flujo mediado por vasodilatación de la arteria braquial (9).
Problemas cardiovasculares: Estos tienden a aumentar el riesgo cardiovascular más que cualquier macronutriente al ser un aumento substancial en el riesgo conferido a un bajo consumo de trans (1 al 3 % de la energía total) (10, 11, 12) incluyendo el análisis de estudios a largo plazo que evidenció la asociación entre el aumento del 2% de la ingesta de trans con un 23% de aumento en la incidencia de estas patologías.
Algunos datos sugieren que los trans podrían incrementar el riesgo de muerte súbita por causas cardiacas (1). Aunque ciertos estudios no reportaron esto a la hora del análisis de tejido adiposo obtenido por autopsia en 66 pacientes con muerte súbita por causa de enfermedad cardiovascular (13). En contraste, en un estudio de 179 casos los niveles de ácidos grasos trans de las membranas del eritrocito fueron asociados a un aumento en el riesgo de muerte súbita cardiaca (14). Se han desarrollado estudios sobre los isómeros trans por separado y se evidenció que el isómero trans 18:2 que triplica el riesgo de muerte súbita por causa de enfermedad cardiaca (7, 15).
Otros efectos: Los ácidos grasos trans en invitro, alteran la secreción y composición de los lípidos y el tamaño de la apolipoproteína B-100 (apo B-100) partículas producidas por las células hepáticas (16, 17).
Por otro lado se habla de una posible influencia sobre la resistencia a la insulina, pero más investigación se requiere por haber diferentes estudios con diferentes resultados (18, 19,20).
Beneficios potenciales al reducir la ingesta de estos trans
Hay un potente efecto en la incidencia de problemas cardiovasculares cuando se reduce el uso de los ácidos grasos trans a nivel industrial en Estados Unidos (1). Este es uno de los mayores controles que se podrían hacer para beneficiar la salud pública. 0 Recordemos que los trans influyen el riesgo de enfermedades cardiovasculares al tener efectos inflamatorios y endoteliales. En esta relación se ha visto que entre un 10 a un 19% de los casos de enfermedades cardiovasculares en los Estados Unidos podrían ser impedidos al reducir la ingesta de estos ácidos grasos trans.
La hidrogenación parcial también destruye el ácido alfa linolénico. Aunque los beneficios del ácido linolenico no ha sido establecido todavía, el reemplazo de las grasas parcialmente hidrogenadas con las no hidrogenadas que contengan a-linolenico (que se encuentra en el aceite de soya), podría en futuro reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares al aumentar la ingesta de ácidos grasos de la familia omega 3 en la población.
Conclusión
Según los datos obtenidos por varios estudios referentes a los ácidos grasos trans, no hay evidencia de algún beneficio nutricional en relación a su consumo y más bien se sugiere un daño potencial para la salud del que los consume. La prevención de su consumo podría darse a través de las entidades encargadas de la salud así como de los profesionales en esta área. Los consumidores por otro lado deberían identificar aquellos productos que indiquen su contenido en trans, y cuales debería evitar. Por otro lado los encargados de la producción alimentaria de diversos productos deberían evitar al máximo el uso de éstos en sus preparaciones. Estos son solo algunos de los pasos que podrían beneficiar la salud pública y prevenir así problemas cardiovasculares, entre otros (1).
Bibliografía:
1. Mozaffarian D. et al. Trans Fatty Acids and Cardiovascular Disease. New England Journal of Medicine 2006; 354:1601-13.
2. Food and Drug Administration. (2005). FDA acts to provide better information to consumers on trans fats. (AccessedMarch 17,2006, at http://www.fda.gov/oc/initiatives/transfat/.)
3. Stampfer M, Sacks F, Salvini S, Willett W, Hennekens C. A prospective study of cholesterol, apolipoproteins, and the risk of myocardial infarction. New England Journal of Medicine 1991; 325:373-81.
4. Ascherio A, Katan M, Zock PL, Stampfer M, Willett W. Trans fatty acids and coronary heart disease. New England Journal of Medicine 1999; 340:1994-8.
5. Mauger J, Lichtenstein A, Ausman L, et al. Effect of different forms of dietary hydrogenated fats on LDL particle size. American Journal of Clinical Nutrition 2003; 78:370-5.
6. Mozaffarian D, Pischon T, Hankinson S, et al. Dietary intake of trans fatty acids and systemic inflammation in women. American Journal of Clinical Nutrition 2004; 79:606-12.
7. Mozaffarian D, Rimm E, King IB, Lawler R, McDonald G, Levy W. Trans fatty acids and systemic inflammation in heart failure. American Journal of Clinical Nutrition 2004; 80:1521-5.
8. Lopez-Garcia E, Schulze M, Meigs J, et al. Consumption of trans fatty acids is related to plasma biomarkers of inflammation and endothelial dysfunction. J Nutr 2005;135:562-6.
9. de Roos NM, Bots ML, Katan MB. Replacement of dietary saturated fatty acids by trans fatty acids lowers serum HDL cholesterol and impairs endothelial function in healthy men and women. Arterioscler Thromb Vascular Biology 2001;21:1233-7.
10. Ascherio A,Katan MB,Zock PL, Stampfer MJ,Willett WC. Trans fatty acids and coronary heart disease. N Engl J Med 1999;340:1994-8.
11. Piet i nen P,Ascherio A,Korhonen P,et al. Intake of fatty acids and risk of coronary heart disease in a cohort of Finnish men: the Alpha Tocopherol, Beta-Carotene Cancer Prevention Study. Am J Epidemiol 1997;145:876-87.
12. Oh K,Hu FB,Manson JE,Stampfer MJ,Willett WC. Dietary fat intake and risk of coronary heart disease in women:20 years of follow-up of the Nurses ’ Health Study. Am J Epidemiol 2005;161:672-9.
13. Roberts TL, Wood DA, Riemersma RA, Gallagher PJ, Lampe FC. Trans isomers of oleic and linoleic acids in adipose tissue and sudden cardiac death. Lancet 1995; 345: 278-82.
14. Lemaitre RN, King Eb, Raghumanthan TE, et al. Cell membrane trans fatty acids and the risk of primary cardiac arrest. Circulation 2002; 105: 697-701.
15. Mozaffarian D, Pischon T, Hankinson SE, et al. Dietary intake of trans fatty acids and systemic inflammation in women. American Journal Clinical Nutrition 2004; 79: 606-12.
16. Dashti N, Feng Q, Freeman MR, Gandhi M, Franklin FA. Trans polyunsaturated fatty acids have more adverse effects than saturates fatty acids on the concentration and composition of lipoproteins secreted by human hepatoma HepG2 Cells. Journal Nutri 2002; 132: 2651-9
17. Mitmesser SH, Carr TP. Trans fatty acids alter the lipid composition and size of apob-100-containing lipoproteins secreted by HepG2 cells. J Nutr Biochem 2005; 16: 178-83.
18. Lovejoy JC, Smith SR, Champagne CM, et al. Effects of diets enriched in saturates (palmitic), monounsaturated (oleic), or trans (elaidic) fatty acids on insulin sensitivity and substrate oxidation in healthy adults. Diabetes Care 2002; 37: 123-31.
19. Lougeranta AM, Turpeinen AK, Vidgren HM, Schwaqb US, Uusitupa MI. A High trans fatty acids diet and insuline sensitivity in young healthy women. Metabolism 1999; 48: 870-5.
20.Monoly F, Yeow TP, Mullen A, Nolan JJ, Roche HM. Conjugated linoleic acid supplementation, insulin sensitivity, and lipoprotein metabolism in patients with type 2 diabetes mellitus. Am J Clin Nutr 2004; 80: 887-95. |
|