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:: Psicología
Embarazo durante la adolescencia
Pese a que durante la adolescencia los órganos sexuales de los y las jóvenes están madurando, ello no es sinónimo de que se encuentren preparados para enfrentarse a la paternidad.
Existen muchos mitos o creencias erradas respecto a este tema, por ello es fundamental estar bien informados sobre la realidad que una situación de este tipo podría desencadenar en la vida de nuestros adolescentes.
Las consecuencias pueden ser variadas y pueden constituir una desventaja para los y las jóvenes. Algunas de ellas, de acuerdo a folletos informativos de la C.C.S.S son:
En el área emocional: podrían sentirse frustrados y en crisis al verse frente a la gran responsabilidad de convertirse en padres o madres de una manera muchas veces inesperadas, en los más de los casos sin estar preparados para ello. Además se pueden presentar problemas a nivel familiar ante la noticia del embarazo. Las chicas que resultan embarazadas durante la adolescencia podrían sufrir la presencia de trastornos tales como: depresión, dependencia, sensación de soledad y aislamiento, sentimiento de frustración por haber interrumpido sus metas y en casos extremos, intentos de suicidio.
En el área educativa: se limitan las posibilidades de estudiar, en muchos casos porque los y las adolescentes se ven forzados a abandonar sus estudios para incorporarse a un trabajo que les permita hacerle frente a la manutención y crianza de su hijo o hija, por lo cual, no pueden dedicar el mismo tiempo a sus obligaciones escolares. Los sueños de formarse en una carrera de universidad o en el oficio que se quería, en ocasiones no se puede llevar a cabo.
En el área de la salud: además de que el inicio de una vida sexual activa a temprana edad puede traer consigo gran variedad de riesgos tales como la adquisición de infecciones de transmisión sexual como HIV, Virus del Papiloma Humano, sífilis, gonorrea, entre otros, un embarazo durante la adolescencia puede traer complicaciones médicas para la madre y el hijo, tales como presión arterial alta, hinchazón de pies y piernas, complicaciones en el parto, partos prematuros o niños con bajo peso al nacer. Es por ello que en los centros de salud a los embarazos de las adolescentes se les llama de “alto riesgo”.
En el área social: la vida social de los y las adolescentes cambia drásticamente. En lugar de dedicarse a disfrutar de esta época tan especial de la vida y explorar nuevas posibilidades de desarrollo personal, ellos deben enfrentarse a la responsabilidad de ser padres y madres de familia lo cual les dificulta compartir ratos de esparcimiento con su grupo de pares. Por otra parte, también pueden sufrir de agresión física y verbal, expulsión de su hogar, amenazas de ser separados de su hijo, inestabilidad en la relación de pareja o abandono, incapacidad para completar la educación, problemas económicos.
Por todo ello, lo recomendable para los y las adolescentes, en el ámbito sexual, es la abstinencia, no obstante, si ya han iniciado su vida sexual activa, lo adecuado sería acercarse a una persona de confianza que tenga conocimientos reales (y científicos) sobre los cuidados prenatales y de salud propios del inicio de la genitalidad y del coito. Hacer caso de falsas creencias puede llevar a los y las jóvenes a adquirir enfermedades cuyas consecuencias repercutan por el resto de sus vidas.
Bibliografía consultada:
Krauskopf, D. (2000). Adolescencia y educación. Segunda Edición, Sétima Reimpresión. San José, Costa Rica: Editorial Universidad Estatal a Distancia.
Caja Costarricense de Seguro Social. (s.f). Los riesgos del embarazo en la adolescencia.
Caja Costarricense de Seguro Social (s.f). Embarazo en la Adolescencia. Programa de Atención Integral de la Adolescencia.
Papalia, D., Wendkos, S. y Duskin, R. (2001). Desarrollo Humano. Octava Edición. Bogotá: Editorial Mc Graw Hill. |
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