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:: Psicología

Tercera edad: una nueva etapa. Jubilación y pensión

Hace unos días tuve el gusto de escuchar una charla sobre el tema de la jubilación. Pese a que aún han de pasar bastantes años para poder llegar a mi jubilación, dicho tema me generó una gran inquietud y me hizo reflexionar acerca de la llegada de ese momento en la vida de todo ser humano. Es por ello que quisiera compartir con ustedes un breve pensamiento al respecto:

A Dios gracias, en la sociedad actual algunos grupos e instituciones se han preocupado por darle el valor a una etapa de la vida tan bella como lo es la tercera edad: un período en la vida donde todo se logra ver desde una perspectiva distinta, más pausada, con mayor madurez y experiencia; donde muchas de las presiones y angustias de cuando jóvenes han pasado; donde podemos dedicarnos a disfrutar de los frutos de nuestro esfuerzo.

Sin embargo, muy pocas, personas nos hemos detenido a pensar en la importancia de ir elaborando, desde el momento mismo en que iniciamos nuestras experiencias laborales, cuál será nuestro proyecto de vida una vez que tengamos acceso a la jubilación y a la pensión. Con ello no quiero decir que debamos precipitarnos o trabajar sólo pensando en el momento en que podamos jubilarnos y pensionarnos, por el contrario, nuestro trabajo constituye, en buena teoría, además de una fuente de ingresos para suplir nuestras necesidades, un espacio donde nos podemos realizar como personas, haciendo uso de nuestras capacidades, conocimientos, habilidades y destrezas. Sin embargo, es importante ir pensando cómo llevaremos nuestra vida una vez retirados de nuestros empleos.

El tener un proyecto de vida claro marca el rumbo de cada una de las etapas en la vida de todos los seres humanos. Éste incluye nuestras expectativas, sueños, y/o metas, además de las formas en que planeamos llegar a concretarlos. Nos ayuda a marcar la ruta, el camino hacia donde queremos dirigirnos y como llegar a hacerlo.

Pasa lo mismo cuando llegamos a la tercera edad. Debe de existir un proyecto de vida que nos dirija una vez que nos retiremos del trabajo. Es necesario saber cuál será de ahí en adelante nuestro norte.

Para poder continuar, es preciso hacer una aclaración: Curiosamente tendemos a confundir términos, ¿sabía usted que jubilación y pensión no son lo mismo?

Jubilación se refiere a un estado psicológico con implicaciones culturales y se logra como un cambio que ocurre casi al final de la vida de la persona, mismo que le permite continuar desarrollándose mediante el disfrute del tiempo libre al no existir más demandas laborales.

Por su parte, el término pensión tiene que ver, más bien, con un derecho social del trabajador que consiste en poder retirarse del empleo a cierta edad y continuar recibiendo una cantidad de dinero mensual que le permite vivir dignamente en la vejez.

Ahora bien, existen casos en los que una persona se jubila, más no tiene derecho a pensión. Ello puede suceder por varios motivos, por ejemplo: por no tener la edad establecida para ello; por no contar con las cuotas obrero patronales que estipula la Caja Costarricense del Seguro Social, o bien por que se ha dedicado a trabajar por cuenta propia y nunca cotizó para régimen de pensión alguno.

En otros casos, ha sucedido que personas recién jubiladas y pensionadas caen en depresiones debido a que no saben que hacer con “tanto” tiempo libre pues toda su vida se desarrolló en torno a su trabajo. Y es que si nos pusiéramos a sacar un promedio del tiempo que ocupamos en el trabajo, realmente nos sorprenderíamos, piénselo usted: ¿cuánto tiempo tarda en prepararse para ir a su trabajo (tome en cuenta: levantarse a una hora determinada, bañarse, vestirse, alistar su almuerzo – si es que suele llevarlo desde casa-, tomar el autobús, o manejar hasta su lugar de trabajo), una vez que llega a su trabajo, ¿cuánto tiempo pasa allí?; para volver a llegar a su casa, ¿cuánto tiempo tarda? Ahora bien, se ha puesto a pensar ¿cómo será su vida cuando toda esa rutina acabe?, ¿a qué dedicará todo ese tiempo?

Además de todo ello, también suele suceder que mucha gente al llegar a la tercera edad cree que ya no es “útil”, que ya “su tiempo pasó”. Estas son ideas infundadas e irracionales. Quizá tengan que ver con la creencia de que cuando una persona llega a estas edades deja de ser productiva para la sociedad. Sin embargo, es preciso que a las personas de la tercera edad se les recuerde que, sin importar los años que tengan, continúan siendo personas valiosas y productivas.

Es importante para ello que en sus familias se les apoye en la realización de actividades acorde con su capacidad, que no se les trate de “inutilizar” y mucho menos hacer sentir como un “estorbo”, como “algo” que no sabemos donde colocar. Si es su deseo (y porque no, su sueño) dedicarse a un negocio propio, trabajar como voluntario (a) en alguna institución, formar parte de algún grupo de su comunidad, dedicarse a viajar y conocer lugares que antes no podía por estar en su trabajo, etcétera, en lugar de sancionarle y tratarle como una persona que ya “tiene que descansar”, más bien incentivémosle a que se mantenga activo (a), eso le permitirá seguirse sintiendo útil e influirá en su estado de salud física y emocional.

Ojalá que, al igual que en otras culturas donde a los adultos mayores se les respeta por ser considerado símbolos de experiencia y sabiduría, en nuestro país sepamos imitar los buenos ejemplos y aprendamos a darles ese lugar que nuestros adultos mayores se merecen.

Por nuestra parte, procuremos darnos a nosotros mismos calidad de vida una vez retirados de nuestros trabajos, asumamos con responsabilidad nuestro futuro y con tiempo, vayamos elaborando un proyecto de vida en donde logremos realizarnos cuando lleguemos a esa preciada Tercera Edad.

Rebeca Zamora Guzmán. Psicóloga.

 
 
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