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:: Psicología
Relaciones interpersonales en el trabajo
Le ha pasado que a veces siente no querer siquiera levantarse para ir a su trabajo?, que no tolera más a su jefe, a sus compañeros e incluso al trabajo mismo? … bueno no se altere, eso le sucede a mucha gente en algún determinado momento de su vida laboral.
En ocasiones sucede que la rutina diaria nos envuelve y la convivencia con nuestros compañeros o jefaturas se torna difícil pero no se preocupe, es un “mal” que tiene remedio.
Todos hemos experimentado estrés en nuestros trabajos, máxime en la época en la que nos ha tocado vivir, donde todo va más rápido de lo que podemos percatarnos. Además, no es nada nuevo el decir que todo lo que involucre relaciones humanas es “difícil”, pues la convivencia humana es “difícil” por naturaleza: diversidad de opiniones, formas de ser y pensar “conviven” en un mismo grupo, trabajo, escuela, colegio, hogar, etcétera y cada una de ellas debe ser tolerada y más aún respetada.
Hablando propiamente de nuestros trabajos, existen pequeños “trucos” que usted puede poner en práctica para hacer del tiempo en su trabajo, algo más agradable.
› Comunicación:
Existen varias teorías sobre lo que es comunicación, más aún sobre lo que es comunicación asertiva. En términos muy generales, ésta hace alusión a la forma de comunicarnos donde efectivamente expresamos lo que pensamos y sentimos, eso sí, en términos apropiados, respetando al otro, sin ofensas y en tono de voz adecuado.
Muchos de los altercados en los trabajos suceden porque no “sabemos” cómo comunicarnos y creemos que decir a gritos algo que nos molesta va a hacer que todo el mundo sepa que “con nosotros no se deben meter” o que “nosotros si sabemos hacernos respetar”.
En otros casos, con tal de no “buscarnos problemas” no decimos las cosas que nos molestan o nos incomodan sino que más bien utilizamos el famoso “correo de las brujas” mejor llamado “chisme” o le “hablamos a Pedro para que entienda Juan”. Lejos de ser sana, este tipo de comunicación va creando barreras o divisiones entre compañeros y nos mal acostumbramos a resolver nuestros conflictos de una manera inadecuada o, peor aún, a siempre evitar enfrentar los mismos.
En el tema de comunicación nos falta mucho por aprender, sin embargo, es necesario realizar unos buenos ejercicios, empezando, inclusive por la comunicación asertiva en nuestros propios hogares, pues es allí donde nuestros hijos e hijas aprenderán patrones adecuados o inadecuados, mismos que reproducirán con sus propios hijos y en una futura vida laboral.
› Cambio de actitud:
Muchas veces, nuestro ambiente de trabajo, y el trabajo mismo depende de la actitud con la cual lleguemos cada día. Si usted es una persona optimista, que gusta de ver el lado positivo de las cosas (por más grises que éstas se pongan), usted vivirá de una manera distinta.
Es comprensible que a veces sintamos que las cosas no se están dando de la manera que queremos, o que nuestro trabajo no nos gusta, o bien que ya no “aguantamos” a nuestros compañeros o a nuestros jefes, pero, le invito a hacer la prueba, cambie de actitud y usted se dará cuenta cómo poco a poco todo a su alrededor irá cambiando también.
Algo que también nos ayuda mucho al respecto es el “ponernos en los zapatos del otro”. Por ejemplo, si un compañero le responde de una “mala manera” y se comporta, según su perspectiva, de una forma grosera; deténgase y por un momento piense: tal vez esa persona está pasando por un momento difícil, algo puede estar sucediendo en su casa o a algún familiar. Así que, antes de contestarle de la misma manera, conteste usted de una manera cortés. Ello no significa que si usted es víctima de agresión de algún tipo, deba permitir ese atropello en su contra. De ser así, como ya lo vimos en el punto anterior, usted, guardando la compostura, puede y debe hacerle ver a la otra persona que no le ha gustado la manera en que le ha tratado.
A pesar de que se “escucha” muy bonito y parece que le estuviera relatando las relaciones de personas en un mundo ideal, no crea que es una ilusión: puede ser que las personas nos relacionemos de una manera amable y solucionemos nuestros conflictos de una manera adecuada y no a gritos, golpes o insultos. Todo depende de su actitud hacia la vida y hacia las relaciones con los demás. Recuerde, usted tiene el poder de cambiar su entorno.
› Saber tolerar:
Considero que saber tolerar es todo un arte. La tolerancia no es innata, es más a veces nos corresponde aprenderla hasta ya “entraditos en años”. Saber ceder no es nada fácil, menos en el mundo actual, donde se impulsa tanto el hedonismo (o cultura del placer) y el egocentrismo (que todo gire a mi alrededor, que todo esté en función mía), donde muchas veces pensamos que lo más importante somos nosotros y que los demás se las ingenien, porque a mí lo que me debe importar soy yo mismo. Nos colocamos en primer, segundo, tercer y último lugar. He ahí la desventaja social en la que muchos seres humanos viven y la gran brecha entre ricos y pobres. Desdichadamente nos hemos vuelto personas sumamente egoístas.
Ahora bien, si nos hemos acostumbrado a todo esto, ustedes y yo sabemos lo difícil que es, entonces, ceder para que otro “tome un mejor lugar”, o tolerar a alguien a pesar de no compartir ni su forma de pensar y mucho menos su forma de actuar.
No obstante, ese debe ser un ejercicio que debemos practicar, especialmente en nuestros trabajos. Muchos conflictos laborales también tienen su raíz en esto: no sabemos tolerar. Nos frustramos cuando las cosas no se van dando como nosotros queremos, nos incomoda “fulanito o menganito” simplemente porque piensa diferente a nosotros o porque hace las cosas de una manera distinta a la que estamos acostumbrados nosotros y la cual creemos perfecta. Al igual que los puntos anteriores, el de la tolerancia, resulta un eje fundamental en lo que a relaciones humanas respecta. Empiece a ponerlo en práctica y usted notará una gran diferencia en la convivencia con los demás.
No olvide:
Un cambio de actitud aunada a una comunicación asertiva y al ejercicio constante de la tolerancia pueden hacer la diferencia en las relaciones que usted pueda tener en su lugar de trabajo.
Rebeca Zamora Guzmán. Psicóloga.
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